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Definición de un programa antiimperialista
Segundo Congreso del Pueblo
Desde Montevideo, Ignacio Cirio
Construcción: el 5 y 6 de septiembre tuvo lugar en Montevideo el II Congreso del Pueblo. Más de medio millar de organizaciones de base y 1.400 delegados, con una representación tangible de cientos de miles de uruguayos, decidieron con unanimidad la urgente implementación de un nuevo modelo económico en beneficio de las mayorías, en sintonía con los procesos soberanos que desde Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia se expanden por el continente. De cara a las elecciones generales de 2009, el programa del Congreso se presenta como una referencia insoslayable para el futuro gobierno.
A principios de septiembre tuvo lugar en Montevideo el II Congreso del Pueblo. Las sesiones, organizadas en 28 talleres; comisiones temáticas y un plenario de cierre, lograron sintetizar y validar un programa que abarca prácticamente todo el espectro económico, social, cultural y político del movimiento social uruguayo.
La organización del histórico encuentro se remonta a septiembre de 2007 cuando una centena de organizaciones sociales se reunieron para trabajar en su preparación. Si bien no estuvo ajena a contradicciones, la labor sin pausa durante todo un año culminó con medidas claras y consensuadas que no podrán ser obviadas sin consecuencias por ningún gobierno futuro.
Ignacio Martínez, escritor y participante del comité organizador del Congreso resumió: “de perfil bajo, sin prensa y con escasísimos fondos, más de medio millar de organizaciones, más de 1.400 delegados, con una representación tangible concreta de cientos de miles de compatriotas –una enorme parte del soberano que deberá tener la última palabra y ser escuchado por todos los oídos sensatos– se dio cita en este Congreso. Como aquel puñado de patriotas que en febrero de 1811 lanzó su admirable alarma, retomamos a nuestro referente principal, ese ciudadano ilustre de América toda, don José Gervasio Artigas”.
A las sesiones del Congreso concurrieron uruguayos residentes en Argentina además de varias delegaciones internacionales procedentes de Brasil, El Salvador, Guatemala, Honduras, Perú y Chile.
Soberanía e integración regional
Entre las acciones más urgentes propuestas por el II Congreso del Pueblo se encuentra la urgente implementación de un nuevo modelo económico. La reivindicación de la tierra como propiedad social, enfrentando y revirtiendo la extranjerización, fue uno de los puntos básicos del programa. Se denunció el “mal negocio que ha significado para Uruguay la instalación de las empresas celulósicas extranjeras Botnia y Ence”. El Congreso llamó a poner freno a la “expansión soyera, forestal, al monocultivo y al latifundio en general. Las tierras deberán estar en manos de ciudadanos uruguayos y estarán incluidas en un Plan Agrario Nacional (PAN) que bregará por la conservación de la tierra y por la preservación de los recursos naturales: agua, flora, fauna, subsuelo y aire”. Durante el plenario también se estableció la necesidad de contar con “una política de control de precios que a través de la planificación y la financiación a la producción agropecuaria familiar y la estimulación de las empresas recuperadas por los trabajadores alivie el brutal peso que la suba internacional de alimentos ha significado sobre la economía de la mayoría de la población”.
Por otra parte se reclamó la “auditoría de la deuda pública (externa e interna), así como el comercio con la región, rechazando formas de dependencia vía Alca, TLC o Tifa (Acuerdo Marco de Comercio e Inversiones)”. A ese reclamo se sumó “la eliminación de las administradoras de fondos jubilatorios y que los 4 mil millones de dólares acumulados retornen a la administración estatal”.
Con respecto a la constitución del Estado, el Congreso se planteó estudiar en detalle la reforma estatal y establecer mecanismos para restringir el veto presidencial, así como avanzar en instrumentos de democracia directa a través de la instalación de una Convención Nacional Constituyente: “el sector financiero opera con la riqueza generada por los trabajadores, por tanto un objetivo central debe ser que el Estado oriente y controle sus recursos para el desarrollo nacional”. Para ello, el Congreso llamó a “promover la articulación financiera entre bancos estatales de la región y el Banco del Sur”.
El proyecto de país que se desprende del programa tiene su expresión en el sistema educativo y sus contenidos. En este sentido, se recogieron las resoluciones del Primer Congreso de Educación Maestro Julio Castro realizado en diciembre de 2006: “Las mismas contribuyen a la construcción de un proyecto educativo que garantice la plena realización de seres humanos integrales apuntando al desarrollo de todas sus potencialidades individuales y a su inclusión libre y responsable en la comunidad nacional y mundial. Destacamos de esas resoluciones dos aspectos centrales: el principio de autonomía y co-gobierno para todos los niveles de la educación pública y estatal, y la necesidad de un presupuesto mínimo del 6% del PBI para la Administración Nacional de Educación Pública (Anep) y la Universidad de la República (Udelar). Asimismo, se rechaza el proyecto de Ley General de Educación remitido al Parlamento por el actual gobierno”.
Con respecto a la salud, se propuso “luchar contra la mercantilización de la atención pública, basada en el afán de lucro y el corporativismo que antepone los intereses económicos particulares o sectoriales sobre los derechos generales de la población, en especial de aquella con mayores necesidades y carencias en materia sanitaria”.
Por último, se destacó un claro mandato integracionista y latinoamericanista a través del “apoyo y profundización de todas las políticas que profundicen la relación regional, así como políticas de integración continental en el terreno político-económico como el Alba, en el financiero (Banco del Sur), en el comercial (Mercosur), político (Unasur); todo en defensa suprema de los intereses de los hermanos pueblos de América del Sur y del Caribe”.
Sin perjuicio de la unanimidad alcanzada en favor de esta robusta nómina de medidas, lo esencial de este II Congreso del Pueblo es su instalación como instancia permanente que significará una referencia insoslayable para los tiempos por venir.
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