Cuba: la 18ª Feria del Libro recorrió la isla
Leer para ser libres

 

Semillero: tras el paso de los tres huracanes que azotaron al país, la realización de la décimo octava Feria del Libro de La Habana fue un logro y un orgullo para cubanos y visitantes. 650 intelectuales de todo el mundo y editoriales de 43 países estuvieron presentes en la fiesta literaria que ya es un hito en América Latina y El Caribe. Reconocido como sembrador de conciencia, Fidel Castro fue galardonado con el Premio Nacional de Historia. Más de un millón de personas visitaron la Feria y gracias a los accesibles precios se fueron de las salas con decenas de libros bajo los brazos. Luego de concluida en La Habana, la Feria salió de gira y recorrió todas las provincias cubanas. "Fue un huracán de sabiduría", dijo un hombre joven. La célebre frase de Martí, "Sólo la cultura nos hará libres" se esparció por toda la isla.

La Feria Internacional del Libro Habana 2009, que tuvo como sede a esta capital del 12 al 22 de febrero, ratificó una vez más su liderazgo regional en la lectura, un hábito que para muchos en el mundo está en peligro de extinción.

Más de un millón de personas visitaron el recinto ferial, ubicado en San Carlos de la Cabaña, fortaleza militar fundada en 1774 a la entrada de la rada capitalina, con vista imponente hacia la Habana Vieja, declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

Un hecho significativo fue la entrega del Premio Nacional de Historia al líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, por decisión del comité ejecutivo de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (Unhc). El acuerdo destaca la impronta dejada por Fidel Castro en las realizaciones culturales y sociales del país y por ser un sembrador de conciencia y asumir el papel decisivo de la historia en el presente y el futuro de la nación cubana.

En esta 18ª edición participaron más de 650 intelectuales y editoriales de 43 países, entre ellas Chile, país invitado de honor que supo aprovechar el convite literario y viajó con una delegación de más de 200 escritores y dos mil títulos.

Los libros de Pedro Lemebel, Poli Délano, Nona Fernández, Pablo Azúcar, Tomás Hirsch y Hernán Rivera Letelier, entre otros, sedujeron a un público sediento de una literatura que por vez primera y de manera masiva, tomó por asalto los viejos muros de la antigua fortaleza militar.

Las editoriales cubanas no quedaron detrás en el agasajo e imprimieron miles de volúmenes de relevantes autores como Víctor, un canto inconcluso, de Joan Jara, y Libro mayor de Violeta Parra, de su hija Isabel Parra.

La Feria del Libro estuvo también dedicada a Fina García Marruz, Premio Nacional de Literatura y al historiador Jorge Ibarra, Premio Nacional de Ciencias Sociales. Para 2010, el país invitado de honor será Rusia y los homenajeados serán los cubanos Reynaldo González y María del Carmen Barcia.

Según una encuesta realizada durante los días de esta festividad literaria, más del 80% de las personas entrevistadas afirmaron encontrar en el libro un buen amigo, siempre dispuesto a una compañía placentera e instructiva.

Fiesta literaria

"Ahora que la lectura en el mundo está como de capa caída −dijo el ministro de Cultura, Abel Prieto− en muchos lugares el libro se ha convertido en un objeto de lujo. Estamos intentando remontar esa crisis y la que vivimos en Cuba en los años 1990 que también afectó al sector editorial".

En la Feria hubo de todo y para todos los gustos. Los niños tuvieron su espacio imprescindible y hasta inevitable, porque nadie concibe una cita semejante sin la presencia de esos lectores chicos. Los jóvenes, sin embargo, hicieron suya la festividad y por doquier dejaron su impronta alegre y desbordante.

Entre estantes y estantes, los títulos seducían. Muchos llegaron por un texto determinado y salieron con una docena de libros bajo el brazo. Sobre los anchos pastos del interior de la Cabaña las familias hicieron su picnic literario, aderezado con ligeras ofertas gastronómicas y el emblemático cielo azul del Caribe. No sólo hubo libros en este convite, también concursos literarios, entrega de premios nacionales e internacionales y convocatorias a certámenes editoriales. Se habló de literatura, novela, poesía, cuento, música, teatro, testimonio, ensayo. Cada presentación de libros constituyó al final una estampida en busca de la obra en los puntos de ventas y en no pocas ocasiones los volúmenes se agotaron.

Los textos en miniatura fascinaron a los niños y adolescentes que asistieron a la Feria. La editorial peruana, propiedad de la familia Briceño−Tordoya, está dedicada exclusivamente a la oferta de estas rarezas editoriales.

El Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau y la Fundación Miguel Hernández aprovecharon la ocasión para convocar a un concurso internacional Una canción para Miguel, con motivo de la celebración el próximo año del centenario del gran poeta español.

Muchos editores llegaron a esta feria decididos a concertar estrategias para enfrentar el deterioro del mercado del libro y debatir temas que les preocupan en relación a las múltiples maneras de incentivar la lectura y abaratar los costos de impresión. Entre ellos estuvo el argentino Horacio García, quién explicó en uno de los paneles en que participó, cómo las casas editoras de su país transitaron por momentos de esplendor y otros de severas crisis: "Una de nuestras metas es aumentar la relación con los colegas de la región y la proyección internacional de nuestras publicaciones".

El periodista, narrador, poeta y embajador ecuatoriano en Cuba, Universi Zambrano Romero, destacó que esta isla le inspiró a escribir su más reciente poemario, presentado ante diplomáticos, intelectuales y público en general.

El fallecido intelectual dominicano Juan Bosch (1909−2001) fue recordado en esta cita. Fundador del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Bosch recibió un homenaje en el Parque Morro−Cabaña, donde se presentaron dos títulos de su autoría, Del Caribe de Colón a Fidel Castro: frontera imperial, y Pentagonismo: última fase del imperialismo.

El poeta y abogado venezolano Tarek William Saab, gobernador del Estado de Anzoátegui, calificó a la feria editorial cubana como una de las más importantes del continente, junto a las de México y Argentina. "La feria habanera es un evento espectacular que cada día se multiplica más e incluye otras manifestaciones como la música y las artes plásticas", expresó Saab, quien presentó su antología poética En un paisaje boreal.

La investigadora estadounidense−venezolana Eva Golinger y su colega, el sociólogo francés Romain Migus recorrieron el recinto ferial y regalaron a los cubanos un texto apasionante: La telaraña imperial, enciclopedia de injerencia y subversión, que ilustra los rumbos de un sistema en que lo político y lo económico −sustentado por el empuje arrasante de las transnacionales− devienen revés y envés del espejo.

Durante la presentación de su libro Reformismo o Revolución. Marxismo y Socialismo del siglo XXI. Respuesta a Heinz Dieterich, el escritor británico y dirigente, Alan Woods calificó al Manifiesto Comunista como el libro más moderno, trascendente y actual. "Todas las previsiones de Carlos Marx y Federico Engels en su obra publicada en 1848 se cumplen hoy en el mundo", afirmó.

Hasta los amantes de la música tuvieron sus novedades literarias cuando el famoso cantautor cubano Silvio Rodríguez presentó su Cancionero con más de 380 piezas, 100 de ellas inéditas, realizadas a lo largo de cuatro décadas de inspiración. Publicado por la editorial Letras Cubanas, Cancionero incluye también en sus 670 páginas, viñetas dibujadas por el autor de Ojalá y Rabo de Nube, y fotos de su archivo personal en las que aparece junto a otras personalidades como el poeta uruguayo Mario Benedetti.

El ministro de cultura y asuntos eclesiásticos de Noruega, Trond Giske recordará durante mucho tiempo, tal vez toda su vida, la acogida que le tributaron los lectores. Emocionado, habló de la necesidad de una presencia mayor de la literatura cubana en su país y convocó a los traductores de la mayor de las Antillas a lograr este empeño.

Luego de concluida en esta capital, la Feria siguió su rumbo recorriendo el resto del país. "Fue un huracán de sabiduría", expresó un visitante.

El ministro de Cultura Abel Prieto concluyó: "A sólo meses del paso de los tres huracanes que dejaron nefastas consecuencias para la economía de la isla, es un logro extraordinario haber podido celebrar esta feria con notables resultados en todas las provincias cubanas".

Desde La Habana,
Isaac Zamora Suárez




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