Nuevo mandato popular de Rafael Correa
La Revolución Ciudadana reafirma su camino

 

En marcha: el 10 de agosto Rafael Correa asumió la presidencia de Ecuador por cuatro años más. En dos años y medio de gobierno, los logros de la Revolución Ciudadana han sido contundentes: se construyeron 146 mil viviendas populares; la gratuidad de la educación y la salud permitió que las matrículas y las consultas externas se incrementaran en un 11 y un 12% en 2008. Ecuador fue declarado territorio libre de analfabetismo al reducir su porcentaje de 9 a 3%. 30 mil títulos de propiedad de tierras fueron entregados a los campesinos. Frente a la escalada mediática de la oposición, el gobierno creó los Comités de la Revolución Ciudadana, espacios de formación para defender la democracia frente a los intentos desestabilizadores que acechan al proyecto de cambio. En medio de la crisis económica mundial, la pobreza se redujo de 37 a 35%. El 18 de septiembre, la base estadounidense establecida por más de 10 años en Manta fue expulsada del país.

“Hermanos migrantes, este compañero presidente jamás olvida ni olvidará que durante la larga y triste noche neoliberal, mientras congelaban la inversión pública y deprimían la inversión social hasta el extremo de no reponer las lámparas quemadas en los quirófanos, Ecuador fue mantenido por los pobres, por aquellos que no recibieron de su propia patria ni siquiera el derecho a trabajar. Pero jamás la olvidaron y no dejaron de enviar sus remesas desde el exterior ni dejaron de quererla. A nuestros hermanos migrantes muchas gracias. Tengan la plena seguridad que el gobierno de la Revolución Ciudadana es el gobierno de los migrantes de la patria”, dijo Rafael Correa en su discurso del 10 de agosto de 2009 cuando tomó posesión de su cargo como presidente por un período de cuatro años. El proceso de transformación social y política iniciado el 15 de enero de 2007 continúa con este nuevo mandato popular. En una coyuntura clave para fortalecer y concretar los esfuerzos integracionistas de Suramérica y América Latina, el mismo día de su asunción como primer mandatario de Ecuador, Correa asumió también la presidencia pro tempore de la Unión de Naciones del Sur (Unasur). En un hecho histórico para la defensa de la soberanía, el 18 de septiembre, la base estadounidense instalada en Manta por más de 10 años, fue expulsada del país. En estos dos años y medio de gobierno los logros de la Revolución Ciudadana son elocuentes: se construyeron 146 mil viviendas populares; la gratuidad de la educación y la salud permitió que las matrículas y las consultas externas se incrementaran en un 11 y un 12% en 2008; los precios de los servicios públicos se congelaron y en varios casos disminuyeron, como las tarifas eléctricas y telefónicas; se contrataron alrededor de cinco mil nuevos médicos y se crearon 12 mil partidas presupuestarias para profesores. En el campo político, la nueva Constitución del Estado cuenta con una amplia gama de derechos de vanguardia a nivel mundial. Otro de los logros fundamentales en materia social es el de haber sido declarado territorio libre de analfabetismo al reducir su porcentaje del 9 al 3%, indicador aceptado por la Unesco como suficiente para ser merecedor de la declaratoria. En materia económica sobresalen el reflote de la pequeña y mediana industria y la protección e incentivos a la producción nacional. La renegociación de la deuda externa fue un hito a nivel mundial pues se redujo en un 93%; en el mediano plazo esa reducción se traduce en cerca de 10 mil millones de dólares de ahorro. La recuperación del Estado y su capacidad de liderar las políticas nacionales es un elemento central de la Revolución en marcha: la planificación moderna y descentralizada circula por las venas del aparato estatal. Sin embargo, la oposición acusa al Gobierno de centralista olvidando que fueron esos mismos críticos neoliberales quienes desarticularon las instancias de control e intervención del Estado.

Radicalización

En su discurso de asunción, Correa fue categórico: “sabemos que somos el Gobierno de todas y de todos, no somos excluyentes, pero nuestra opción preferencial son los más pobres, los jóvenes y nuestros pueblos ancestrales”. En esta línea de reflexión, el Gobierno expuso la necesidad imperante de democratizar los medios de producción con una intervención fuerte en la economía popular, marginada de los circuitos del capital transnacional. La entrega mediante créditos blandos de las haciendas en manos del Estado (ex propiedades de banqueros corruptos y narcotraficantes) a organizaciones campesinas e indígenas es un paso fundamental en este sentido: fueron otorgados 30 mil títulos de propiedad de tierras. La estrategia nacional de desarrollo propone un salto cualitativo de la actual economía primario-exportadora hacia una economía industrializada y de servicios, modificando sustancialmente los ejes de acumulación y control nacional del capital. El respaldo popular alcanzado por el proyecto político liderado por Correa hace que las fuerzas opositoras a los cambios, beneficiarias del antiguo orden, develen sus estrategias a través de los grandes medios de comunicación. Frente a ello, el Gobierno creó los Comités de la Revolución Ciudadana, que consistirán en organizaciones de base ubicadas en las zonas urbanas y rurales. Los comités serán espacios de formación ciudadana para defender la democracia frente a los intentos desestabilizadores que acechan al proyecto de cambio.

Panorama internacional

El rechazo a la instalación de bases estadounidenses en Colombia comprende la arremetida imperialista a través del gobierno de Uribe como una estrategia para distraer los esfuerzos integracionistas de América Latina. La maniobra viene incubándose en el seno del Plan Colombia, cuyo nefasto resultado es el incremento de los cultivos de coca. Esta provocación militar desde Colombia, alentada por Estados Unidos, ha generado una escalada armamentista cuyos únicos beneficiarios son las transnacionales del armamento. En un país como Ecuador, el terrorismo y el narcotráfico son realidades ajenas, pertenecen a agendas importadas a la medida de los intereses de Washington. De acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Oundd), en Ecuador existen menos de 100 hectáreas de cultivo de coca frente a Colombia que tiene 78 mil hectáreas y Perú, 51.400. Para Ecuador y el resto de los gobiernos revolucionarios de América Latina los temas de interés regional son la superación de la pobreza y la extrema pobreza, el mejoramiento sustantivo de los niveles de nutrición de sus ciudadanos, la dotación de agua potable y alcantarillado para decenas de millones de latinoamericanos, y la garantía del acceso a la educación y la salud de calidad para sus pueblos. Es evidente que el narcotráfico y el terrorismo son temas importantes pero no más contundentes que los anotados en las prioridades de desarrollo social, y mucho menos teniendo en cuenta el enfoque que se le pretende dar al responder a la violencia con terrorismo de Estado o aumentar la intervención militar, mientras que los cultivos de coca gozan de buena salud. No hay dudas de que la ciudadanía ecuatoriana respalda a Correa. La organización popular está en marcha. La fase de consolidación del proyecto se encuentra en la etapa inicial y a pesar de ello, en medio de la crisis económica mundial, la pobreza se ha reducido dos puntos: de 37 a 35%.

Desde Quito, Iván Abril


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