Elecciones en Japón: la victoria del Partido Demócrata
Los desafíos de Yukio Hatoyama

 

Viraje: el Partido Demócrata, liderado por el mandatario electo, Yukio Hatoyama, resultó vencedor en los comicios generales del 30 de agosto. La fuerza ganadora conquistó 308 escaños de los 480 que conforman la Cámara de Representantes. Las elecciones marcaron una participación histórica superior al 69% de los empadronados. En materia de política exterior, el nuevo gobierno aseguró que intentará lograr una relación más independiente de Estados Unidos, acabar con la misión logística de apoyo a la campaña militar de Washington y sus aliados en Afganistán y revisar el estatus de las fuerzas estadounidenses en el país asiático.

No fue una sorpresa: la victoria del Partido Demócrata de Japón (PDJ) en las elecciones generales del 30 de agosto pasado estaba segura ante el progresivo descalabro del ex gubernamental Partido Liberal Democrático (PLD) que mantuvo el poder de manera casi ininterrumpida por más de 50 años. El respaldo al PDJ, fundado a mediados de la década pasada, significó un castigo del electorado al Partido del primer ministro Taro Aso por los años de estancamiento y mala administración. La hasta entonces principal fuerza opositora conquistó 308 escaños de los 480 que conforman la Cámara de Representantes, mientras que el PLD apenas logró 119 y su aliado, el Nuevo Komeito perdió 10 de los 31 que controlaba. Al asumir por primera vez el poder, el Partido Demócrata tendrá como aliados al Partido Social Demócrata y al Nuevo Partido Popular, que ganaron siete y tres asientos respectivamente. Los comicios no sólo cambian el panorama político en el archipiélago sino que abren paso a la puesta en marcha de nuevas fórmulas para resolver las viejas preocupaciones de los japoneses agravadas por la crisis económica global. El mandatario electo, Yukio Hatoyama, reconoció el valor de los electores al optar por un cambio de gobierno en los sufragios en los que se registró una participación histórica superior al 69% de los empadronados. El próximo gobierno estará obligado a aliviar el descontento de la población, y restaurar la credibilidad de la administración. Para restituir la confianza de los japoneses, la formación política vencedora se plantea poner fin a la burocracia instaurada por más de 50 años en todas las esferas del Estado.

Reformas

En el plano económico, el Partido Demócrata se propone ayudar a las familias con niños, reducir los impuestos y eliminar el pago de peaje en las carreteras para estimular los ingresos en los hogares y disminuir la dependencia de las exportaciones. Otras reformas primordiales están encaminadas a solucionar el problema de las pensiones, crucial para una sociedad envejecida como la japonesa, y lograr una mejor redistribución de la riqueza otorgándole mayor importancia a las zonas rurales. En materia de política exterior, se aboga por lograr una relación más independiente de Estados Unidos, acabar con la misión logística de apoyo a la campaña militar de Washington y sus aliados en Afganistán y revisar el estatus de las fuerzas estadounidenses en el país asiático. De acuerdo con el Partido Demócrata, el rol más activo de Japón en la arena internacional puede alcanzarse bajo el auspicio de las Naciones Unidas. El nuevo gobierno planea estrechar los lazos con los vecinos asiáticos, sobre todo con China. El medio ambiente es también una prioridad para el futuro gobierno que se ha comprometido a reducir para 2020, el 25% de las emisiones de gases con efecto invernadero respecto a los niveles de 1990. Está previsto impulsar una serie de medidas en el archipiélago, quinto emisor de gases con efecto invernadero, dirigidas a renovar las viviendas, subsidiar paneles solares e introducir tecnologías limpias en la fabricación de automóviles. Las iniciativas del Partido Demócrata se implementarán en medio de un contexto difícil pues la segunda economía del mundo afronta la peor recesión desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Los efectos del derrumbe

Japón muestra como uno de sus peores indicadores una tasa de desempleo del 5,7%, con tendencia al aumento en los últimos meses, a pesar de que se registró una leve recuperación (0,9%) en el segundo trimestre del año. Dichas cifras revelan la inseguridad laboral experimentada por los japoneses como resultado de la dependencia corporativa de los trabajadores temporales, que ahora representan una tercera parte de la fuerza laboral. Asimismo, muchas empresas han realizado recortes en sus plantas dejando sin trabajo a miles de personas. Esos acuciantes problemas, entre otros, fueron los que provocaron el aplastante revés del Partido Liberal Democrático que desde su fundación en 1955 se mantuvo en el poder y sólo cedió 11 meses, entre 1993 y 1994. Si se hace un recuento de los últimos años del Partido Liberal habría que destacar una gran falta de liderazgo, la imposibilidad de sacar al país de la crisis económica, la dimisión de varios ministros, denuncias de corrupción y la pérdida del control del Senado. El saliente primer ministro Taro Aso subrayó que el resultado electoral era muy grave y, en ese sentido, admitió la incapacidad de su gobierno de hacer frente y guiar al país durante el período de emergencia. Además de Aso, el país del sol naciente tuvo otros dos primeros ministros muy impopulares: Shinzo Abe y Yasuo Fukuda. Cada uno duró un año en el poder y no fue elegido en las urnas sino por los 1,2 millones de militantes del PLD.

Desde Tokio, Doris Calderón



AméricaXXI
Desde Venezuela para todo el continente