El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula Da Silva, denunció ante la Cumbre del Mercosur realizada en Argentina la decisión de las grandes potencias de reaccionar con más sanciones tras el acuerdo al que habían llegado Brasil y Turquía con Irán. Lula y su par turco hicieron un inusual esfuerzo para buscar una salida negociada a la crisis por el desarrollo nuclear de Teherán. Este es el relato textual del jefe de Estado brasileño, pronunciado el 3 de agosto:
“Yo no conocía al presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, hasta que una vez me lo encontré en las Naciones Unidas y decidí hablar con él. Después fui a hablar con Obama, Sarkozy, Merkel, Brown. Fui a Palestina a hablar con el presidente Abbas, a Israel a hablar con el primer ministro Netanyahu, recibí a Shimon Peres. Hablé con el presidente de Siria. Y recibí al presidente de Irán y después visité Irán.
“Lo que más me impactó es que ninguno de los presidentes de los grandes del Consejo de Seguridad había hablado con Ahmadinejad. Yo le mostré al primer ministro ruso, Medvedev, que era necesario agarrar el teléfono y hablar. Porque, al final de cuentas, estábamos ahí, entre la gente más importante del mundo, que son los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Yo no se si es por el hecho de que sean miembros del Consejo de Seguridad que son justamente los cinco países que más armas venden en el mundo. Son países que, todos, tienen armas nucleares.
“Nos decían que era imposible; que Irán no quería sentarse a conversar. Después de 18 horas, el primer ministro turco, yo, mi canciller y el canciller turco, conseguimos firmar un documento en el que ellos (los iraníes) estaban dispuestos a sentarse y negociar con el grupo de Viena, formado por Rusia, Estados Unidos y Francia.
“Nosotros exigimos un plazo para que Irán cumpliese. Pero, para mi gran sorpresa, cuando el domingo por la noche él mandó el documento, los países del grupo de Viena, al revés de pensar que estaban dadas las condiciones para negociar ¡empezaron a discutir aumentos de las sanciones! O sea, probablemente, (las potencias) ni siquiera querían leer el documento.
“Lo que más me molestó –y puedo decírselo a ustedes ahora- es que el documento que nosotros firmamos con Ahmadinejad reproducía fielmente los términos de la carta que Obama me mandó a mí y al primer ministro turco. Exactamente. Lo que Obama me dijo que era necesario conseguir (de Irán), nosotros lo conseguimos. Y de repente, aquello que era para convertirse en un acuerdo se convirtió en sanciones!
“Yo no creo en sanciones. Porque hay sanciones para las empresas argentinas, para las brasileñas… pero con seguridad para las rusas no, ni para las norteamericanas ni para las chinas… Rusia va a continuar construyendo la planta nuclear en Irán; China va a continuar explotando petróleo allá. A mi me decepcionó mucho esto, porque me pregunto hoy si la gente realmente desea la paz o si quiere mantener el clima de inestabilidad para utilizar una teoría muy conocida de Maquiavelo: es necesario dividir para reinar”.