América XXI

TBCom: nuevo recurso contra la exclusión

Fecha de publicación: 02/09/10
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Transición: como en muchos otros terrenos, la Revolución Bolivariana ensaya caminos originales en el manejo de la Banca. Con la práctica por delante y la teoría a paso lento para descubrir, evaluar y direccionar la profunda transformación, el impulso a este nuevo recurso contra la exclusión se inscribe en el esforzado intento por edificar nuevas relaciones sociales. El conmovedor ejemplo de militantes empeñados en promover el ahorro y a la vez dar acceso a tarjetas de débito y crédito a personas que jamás imaginaron acceder a ellas, deberá chocar y vencer a la poderosa gravitación de la ley del valor, que rige el conjunto económico y se resiste a los embates apuntados a construir el socialismo.



 

En las populosas barriadas caraqueñas siempre surgen “milagros” cuando se invoca a la organización comunitaria. La Vega es uno de los mayores barrios de la capital venezolana y ejemplo vivo de cooperativismo y lucha social. Allí, el pasado 7 de agosto durante una visita del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, su par local, Hugo Chávez, inauguró el primer Banco Comunal, una experiencia que hace posible la bancarización de los más humildes con su ingreso a un mundo que les ha sido esquivo.

El Banco Comunal permite hacer depósitos y retiros en efectivo con montos  que oscilan entre 70 y 120 dólares de una forma sencilla y cercana a las comunidades no bancarizadas. Además, a través de la banca pública nacional, los nuevos ahorristas tendrán un mecanismo que agilizará su ingreso a la apertura de cuentas bancarias, créditos y financiamientos. En septiembre, el gobierno venezolano pretende lanzar una oleada nacional de Terminales Bancarios Comunales (TBCom).

Este sistema forma parte de una gama de oportunidades que el gobierno ha dado a los sectores menos favorecidos para ingresar al mundo bancario. Iniciativas como el Banco del Pueblo Soberano, fundado en 1999, o el Banco de la Mujer, tienen la misión de dar acceso a microcréditos para las personas, cooperativas, pequeñas empresas o grupos sociales organizados de menores recursos. Con estas iniciativas, se busca un crecimiento equitativo de los grupos sociales, la reducción de la pobreza y el auge de nuevas formas de economía social.

 

La experiencia

El concepto de banca social es conocido por la labor del economista Muhammad Yunus, un catedrático de Bangladesh que durante la peor crisis de este país, en los años 1970,  puso en práctica un modelo cooperativo que fomenta la independencia económica basado en el microcrédito. El Grameen Bank, nombre de la institución creada por Yunus, llegó al punto de ser una de los bancos más fuertes de su país y colaborar con la economía autosustentable.

A partir de allí se modificaron dos variables que en la banca tradicional se creían inamovibles: que el pobre no paga sus deudas y que la economía de microcrédito no aporta a la economía del país. En poco tiempo, el Grameen Bank no sólo recuperó el dinero prestado, sino que creció de tal manera que se hicieron convenios con la banca tradicional para otorgar mayores créditos. Además, la economía de Bangladesh se diversificó presentando niveles respetables de crecimiento, pese a ser una de las naciones más pobres del mundo.

La experiencia de la banca social ha sido replicada en varios países, conquistando logros poco previsibles en naciones con elevados niveles de desigualdad, como Brasil, con el Accion International; Colombia, con el Opportunity International; o Indonesia, con el Bank Dagang.

 

Economía social: poder femenino

Las iniciativas económicas con voluntad social han demostrado que son las mujeres el pilar principal de su funcionamiento. Basados en los resultados prácticos de las sociedades donde la mujer es sostén de hogar, se ha comprobado la capacidad administrativa femenina en la repartición equitativa del ingreso familiar.

Como parte del proceso de bancarización que desde hace tiempo mantiene Venezuela, en 1999 se funda el Banco de Desarrollo de la Mujer (BanMujer), que mantiene desde entonces políticas de inclusión y lucha contra la pobreza que favorecen a éste género tan castigado por estos flagelos. La economista Nora Castañeda, presidenta de esta institución, asegura que hasta 2010 BanMujer ha otorgado más de 100 mil créditos en todo el territorio nacional, que han contribuido a formar unidades económicas asociativas con una visión social y de co-responsabilidad.

En la experiencia de BanMujer, el 90 por ciento de los prestatarios son mujeres y 10 por ciento hombres, a quienes Castañeda invita a participar en actividades que el mismo banco organiza, llamados talleres de masculinidad, que buscan integrar a los hombres a la economía igualitaria en cuanto a género se refiere. En BanMujer, se procura el intercambio inseparable entre economía y sociedad.

 

Banca Socialista

vs. Banca  Capitalista

Andrés De Chene es socio de uno de los bancos con más tradición en Venezuela, el Banco del Caribe. Felicita todas las iniciativas gubernamentales para bancarizar a la población excluida, pues asegura que no implican competencia alguna para la banca privada. “Estoy de acuerdo y felicito al gobierno por ese servicio. Pero no estoy de acuerdo con que se diga que se está logrando la socialización de la banca, es sólo un servicio más”. De Chene apunta que los servicios que brinda la banca privada no se pueden comparar a los TBCom, pues no están orientados a los mismos sectores sociales. En su opinión, la iniciativa gubernamental es una estrategia para fomentar el ahorro en las zonas populares y rurales del país en las cuales no tiene acceso el sistema bancario privado.

 

Las espinas de la rosa

El sistema de microcréditos ha sido cuestionado por sectores progresistas por varios motivos. Uno de ellos, es que se impulsa la transformación de la pobreza en deuda, apoyado en una especie de darwinismo social según el cual quienes estén en la situación más adversa o vulnerable, son culpables de no asumir los riesgos de un endeudamiento.

Los críticos de este sistema de financiamiento aseguran que sirve para desmantelar compromisos políticos y éticos que tienen los gobiernos con la pobreza, a la vez que podría eliminar o reducir los mecanismos de cooperación internacional para erradicar este flagelo, transformándolos en modelos de bancarización que convierten a la pobreza en deuda.

Se asegura que los microcréditos brindan tantas ventajas a los pobres con sus bajas tasas de interés, que su morosidad es muy baja, fortaleciendo la teoría de que el pobre siempre paga. Esta situación exige valores morales muy superiores al pobre que al resto de la población.

Para el economista venezolano Rafael Antolínez, no se puede entender la economía de un país si no se asume como un todo, permitiendo la marcha armónica entre el sector financiero, el mercado laboral, el mercado cambiario y los mercados de bienes y servicios. Si los cuatro sectores no avanzan al mismo paso con perfecta sincronía, se creará un desbalance que hará fracasar cualquier política en materia económica.

En el caso de Venezuela, Antolínez afirma que son muchas las variables que han contribuido a que las políticas crediticias y de bancarización adelantadas por el gobierno del Presidente Chávez no se hayan consolidado tan rápidamente como se hubiera deseado. La inflación, el desabastecimiento creado por empresarios adversos al Gobierno, inversión de recursos en proyectos que han tenido poco o nulo éxito, son aspectos que detienen el avance de las políticas sociales venezolanas en este sector.

Según el economista el Gobierno intentó que la banca privada acompañara las políticas de microcréditos. Sin embargo, el sector respondió con los créditos micro, que no son más que pequeños créditos a personas ya bancarizadas, con cuentas abiertas, tarjetas de crédito y capacidad de ahorro, con lo cual no se solucionó el problema que el Ejecutivo quería resolver: la eliminación de la exclusión en el sistema bancario.

Según este punto de vista, la iniciativa de los Terminales Bancarios Comunales trata de solucionar por otra vía lo que la banca privada no pudo hacer: llevar todo lo que significa el sistema bancario a la mayoría de la población y los sectores más deprimidos.

Para optimizar estos sistemas, el economista recomienda una política de acompañamiento y educación tanto para los que se suman al sistema bancario, como para los que prestan el servicio. Considera que uno de los factores más vulnerables ha sido otorgar créditos sin saber para qué, lo que ha ocasionado pérdidas, producto de desinformación y mala orientación por parte de los funcionarios que asisten el caso.

Desde Caracas, Randolph Borges M