El IV Foro Social de las Américas deliberó en Asunción
“Sólo las luchas de nuestros pueblos nos permitirán avanzar hacia la ybymarane’y (tierra sin mal)”
Masivo: más de 10 mil personas participaron del Foro Social de las Américas, que se desarrolló por primera vez en Asunción. La presencia de los presidentes de Paraguay, Bolivia y Uruguay dio una gran fortaleza política a este movimiento donde se planteó la búsqueda de caminos para salvar a la humanidad, alternativos a los que traza el gran capital. Derechos humanos, comunicación democrática y la ofensiva estadounidense en América Latina fueron los puntos más relevantes. En los cuatro días de debate y reflexión se desarrollaron 10 paneles centrales y hubo más de 350 actividades autogestionadas.
Un importante apoyo recibió la agenda popular paraguaya cuando el Foro Social de las Américas incluyó en su declaración final la “solidaridad y compromiso” con el pueblo de este país, “ante la urgente necesidad de avanzar en su proceso de cambios profundos, hacia la recuperación de la soberanía sobre su territorio, bienes comunes y recursos energéticos; en la concreción de la reforma agraria y de la democratización de la riqueza”.
Más de 10 mil personas concurrieron al evento, que se desarrolló por primera vez en Asunción entre el 12 y el 15 de agosto y en el que las discusiones buscaron una política alternativa a la del gran capital para salvar a la humanidad.
Entre las delegaciones que participaron de este encuentro, la representación boliviana instó a acompañar la posición adoptada en la Cumbre de los Pueblos, realizada en Cochabamba en abril pasado, contra el denominado Acuerdo de Conpenhague, en la reunión clave que se desarrollará en Cancún, México, en noviembre próximo.
Los presidentes de Paraguay, Fernando Lugo; de Bolivia, Evo Morales; y de Uruguay, José Mujica, participaron del cierre del Foro e hicieron breves discursos luego de escuchar la declaración final.
Lugo recordó que en la elección de Bolivia se dijo: “un indígena, presidente”. Y en la de Uruguay se dijo: “un ex guerrillero, presidente”. Y en Paraguay: “¡un ex obispo!”, pero reafirmó que todos los mandatarios tienen “un compromiso irrenunciable con los sectores más desprotegidos y olvidados de la sociedad”. Pero el jefe de Estado paraguayo alertó sobre el peligro de un golpe como en Honduras y destacó que “la paz en la región es otro elemento de la democratización que viven los países, frente a los intentos de desestabilización de estos procesos democráticos”.
El presidente Evo Morales alentó que “los pueblos unidos y organizados son mucho más fuertes que cualquier Estado del mundo, y eso ya se demostró en varios países de la región”. El jefe del Estado Plurinacional insistió en que “donde haya bases militares (estadounidenses) no se garantiza la integración de los pueblos”.
El mandatario uruguayo advirtió que “atrás de nosotros existe una civilización occidental agresiva que ha definido una forma de democracia que ella cree que es la única posible en el mundo, pero no hay un modelo”. Mujica agregó que “la lucha es a través de múltiples modelos porque hay múltiples pueblos, razas, religiones y maneras de pensar”. Indicó entonces que “la verdadera lucha es aprender a convivir sin agredir a los demás”.
Importantes discusiones
En los cuatro días de debate y reflexión se desarrollaron 10 paneles centrales y hubo más de 350 actividades autogestionadas.
La indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, premio Nobel de la Paz, y su par, el argentino Adolfo Pérez Esquivel, impulsaron la formación del capítulo paraguayo de un comité de la Red de Redes en Defensa de la Humanidad.
En la mesa sobre Buen Vivir, que compartió con el canciller boliviano David Choquehuanca, Menchú destacó el profundo arraigo que tiene la solidaridad en los pueblos indígenas de América Latina, elemento que diferenció de la construcción egoísta del modelo cultural occidental.
La economista mexicana Ana Esther Ceceña dijo que la presencia de bases de Estados Unidos en Colombia son parte de una estrategia centrada en desplegar tropas desde ese país y desde Haití, Honduras, Costa Rica y Curaçao, contra nuestros pueblos. En su exposición, Ceceña destacó que, con el mismo objetivo, Estados Unidos tiene 46 buques en Costa Rica.
La democratización de las comunicaciones fue otro panel importante. El argentino Gustavo Granero, vicepresidente de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), hizo un recuento de lo que significó la lucha de los comunicadores junto a otras organizaciones para la concreción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual aprobada recientemente en su país. Explicó que con este avance, “la gente podrá tener otros puntos de vista sobre cualquier situación y cuando hay más voces hay más democracia”.
El Coordinador del Fórum Nacional por la Democratización de la Comunicación en Brasil, Celso Schroeder, pidió que se comprenda que “la comunicación es algo público y como tal tiene que tener un control público, en el sentido de representaciones de toda la sociedad y todas las fuerzas que la componen”. Agregó que “la gente tiene que tratar de comprender qué pasaría si termina el periodismo de función social y sólo nos quedamos en periodismo frívolo”. Pedro Benítez, del Sindicato de Periodistas del Paraguay, y Alcides Villamayor, Secretario General de la Asociación Paraguaya de Comunicación Comunitaria, Comunica, esbozaron el escenario de concentración de medios en el país y alentaron que inicie la discusión de una normativa parecida a la sancionada en Argentina y a la que se discute en Brasil.
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