América XXI
Año VIII
Número 71 – Marzo 2011
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Interpelación de ministros en la Asamblea Nacional

Por: Por Marcelo Zugadi
Fecha de publicación: 01/03/11

Democracia: la burguesía está consternada. El recurso de apabullar al Poder Ejecutivo en la Asamblea Nacional tuvo un efecto contrario. Las cinco sesiones de interpelación a los ministros, 12 horas cada una, fueron transmitidas por cadena nacional de radio y televisión. Un ejercicio de democracia revolucionaria probablemente sin precedentes. El electorado opositor descubre el calibre de sus dirigentes. Muestra asombro y rechazo. La derecha pierde el control de sus actos y ahonda las grietas entre sus diferentes fracciones.



Al cabo de una primera rueda de interpelaciones en la Asamblea Nacional, reunidos en Consejo de Ministros y ante las cámaras de Venezolana de Televisión, el presidente Hugo Chávez hizo una broma cargada de significados: “ahora tienen que hacer un Aló Rafael, un Aló Elías, Aló Nicolás”, dijo y repitió los nombres de los ministros hasta ese momento interpelados, en obvia alusión a su programa Aló Presidente, donde cada domingo explica al pueblo la marcha del Gobierno.

 

Es que, imaginado por la oposición como arma contra Chávez, el desfile de ministros por la Asamblea Nacional (AN) se transformó desde el primer momento en una suerte de cañón disparador de argumentos, datos y cifras incontrastables.

 

Verdades, sí; pero poco menos que ocultas; desdibujadas en el torbellino permanente de la revolución que no cesa; relegadas –y hasta probablemente olvidadas– por los mismos que las realizaron: un cúmulo de conquistas que explican las hondas raíces del proceso revolucionario, la masiva adhesión a su principal figura y el respaldo social verificado cada vez que la oposición puso en riesgo la continuidad de Chávez en el gobierno: huelga patronal en diciembre de 2001, golpe de Estado en abril de 2002, sabotaje petrolero a fin de ese año, referendo revocatorio en 2004, elección presidencial en 2007.

 

 

Expuestos

 

Ante el implacable ojo de la TV, por cadena nacional durante todas las sesiones, 12 horas cada vez, los opositores no sólo expusieron su altanera condición de clase, su desprecio por la nación. Más grave aún:  exhibieron ante su propio público una ignorancia exasperante, una penosa incapacidad como dirigentes políticos. Preguntas torpes, sin información, sin sustento; agresiones y provocaciones; intervenciones en las que la pedantería no pudo ocultar el desconcierto, el temor. Y el alud sobre sus cabezas tras cada pregunta.

 

La espina más dolorosa para la burguesía (y para Washington) es haber perdido Pdvsa. Por eso su actual presidente, Rafael Ramírez, también ministro de Energía, es el más castigado por calumnias y constantes rumores. Es presumible que buena parte de la oposición estaba frente al televisor para verlo rodar vencido por las acusaciones de los flamantes diputados. “Nos sentimos muy orgullosos de la situación financiera de la empresa”, comenzó Ramírez, antes de soltar una catarata de datos imposibles de reproducir en esta página. Valgan estas cifras: aportes fiscales en 2010, por impuesto sobre la renta, 8.973 millones de dólares; regalías 39.879 millones; impuestos de extracción 5.135 millones; exportación superficial y dividendos 58.913 millones.

 

¡Ay! ¿Cómo? ¿Pdvsa no está quebrada? Pues no: en 2010 tuvo ingresos mundiales por 96.110 millones de dólares, ganancias de 3.128 millones de dólares, con un activo de 145.595 millones, contra 32.260 millones en 1992. “Somos una empresa muy fuerte”, dijo con humildad el Ministro.

 

Luego vendrían las exposiciones de todo el gabinete de Chávez. Un cañón de repetición disparando verdades. (Todas las intervenciones pueden hallarse en www.americaxxi.com.ve).

 

Un paso más

 

Tal vez la alusión del Presidente al desempeño de sus ministros en la AN comience a despejar una de las incógnitas más intrincadas de este proceso: “no sabemos comunicar”. Verdad a medias y paradoja estridente, dado que jamás una revolución ha tenido un comunicador como Chávez.

 

Hasta ahora se ha buscado corregir la falencia a través de los medios de comunicación. Aquella necesaria tarea avanzó de manera excepcional. Aunque tampoco en ese terreno sus propios protagonistas parecen tomar plena conciencia de lo conquistado.

 

El fenómeno verificado con la presencia arrolladora de los ministros en la AN permite observar aquella falencia desde otro ángulo, distinguir entre acción política y publicidad, entre militancia política y periodismo.

 

Nada se comunica más rápida y efectivamente entre las masas que las noticias favorables a sus intereses. Lo obvio no necesita machacarse en televisión. A la inversa, un millón de cuñas en 10 canales de TV no podrán deslindar lo bueno y nuevo contaminado por lo antiguo y negativo. Eso, como hechos y estrategias políticas más complejas, requieren despliegue, explicación y por regla general, mucho debate.

 

Nada menos que ese paso está dando la Revolución Bolivariana con esta serie de interpelaciones: los principales ejecutores del poder revolucionario rindiendo cuentas al pueblo; prólogo de la nueva fase: el Pueblo Legislador.

 

 

Desde Caracas,

Marcelo Zugadi