El presidente electo de Guatemala, Otto Pérez Molina, prometió trabajar fuertemente para la integración entre los países de América Latina y admitió que la situación en la región “va cambiando”, pero que se deben “seguir haciendo muchos esfuerzos”. Este compromiso incluyó su decisión, apenas ganó las elecciones, de acompañar al actual mandatario, Álvaro Colom, a la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños en Venezuela (Celac).
Pérez Molina invitó al jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, al acto de toma de posesión, que se realizará el 14 de enero. El militar retirado reconoció que el mandatario bolivariano fue uno de los primeros en llamarlo para felicitarlo por su victoria electoral el 6 de noviembre y agradeció el ofrecimiento de cooperación entre los dos países.
Para el próximo jefe de Estado guatemalteco “la educación, la salud y la pobreza deben atacarse con modelos y programas que ya se han aplicado en ciertos países de Latinoamérica y que deben servir de guía para cerrar esa brecha existente en nuestro país”.
Pérez Molina, fundador del Partido Patriota, por el que resultó electo en segunda vuelta, aseguró que en su gestión impulsará una lucha frontal contra el narcotráfico, al estilo de México, y dijo que a Estados Unidos le pedirá más compromiso con dinero pero no tropas, porque piensa utilizar a fuerzas de elite guatemaltecas. “Estados Unidos dice que por cada tres dólares que ponga Guatemala, ellos van a poner un dólar para la lucha contra el narcotráfico; pero mi propuesta es al revés, porque al final Estados Unidos es el país consumidor”, dijo. Señaló que los “Kaibiles”, como se denomina a las tropas de elite, “están preparadas para una tarea muy importante contra el narcotráfico”. Además, prevé que la Brigada de Paracaidistas también se sume a la lucha antidrogas.
Pérez Molina rechazó las acusaciones de “genocida” y de “tener las manos manchadas de sangre”, durante su rol como jefe militar en la década de 1990. “Todo esto fue parte de una campaña orquestada por un grupo muy pequeño de la izquierda radical –incrustado dentro de este gobierno de Álvaro Colom– que piensa que todavía estamos viviendo el período del enfrentamiento armado interno. Yo no cometí ninguna violación de derechos humanos y no tengo nada de qué me puedan acusar. A mi me tocó también negociar con la guerrilla y firmar los acuerdos de paz”, señaló.
Guatemala es el país más poblado de Centroamérica después de México, con 14 millones 700 mil habitantes; y el de mayor población indígena: cuatro millones 400 mil guatemaltecos son mayas. Tiene también altísimos niveles de desnutrición y homicidios. Este último punto ha sido el más determinante para el triunfo de Pérez Molina, que ha prometido “mano dura” contra la delincuencia durante la campaña electoral.