La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia junto a organizaciones sociales y civiles denunciaron las consecuencias que tendrá la reciente puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Aseguran que el sector agropecuario será el más afectado, pero también podrán decaer las industrias del calzado y avícola. El acuerdo fue suscripto entre ambos países a fines de octubre pasado, siete años después de que comenzaran las negociaciones. El documento recién ahora logró superar las restricciones que imponía el Congreso norteamericano.
Fuentes de ambos gobiernos estiman que el llamado Acuerdo de Promoción Comercial entre Estados Unidos y Colombia, posibilitará el aumento de las exportaciones desde el país norteamericano por más de 1.100 millones de dólares. Además, los productos y servicios estadounidenses primarios (sector de la agricultura) y manufacturados tendrán acceso libre de aranceles.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, prometió ingresos anuales por 30 mil millones de dólares y adelantó que se generarán 300 mil nuevos empleos. Pero para el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Tarcisio Mora, el TLC “traerá una gran pérdida de empleos y la quiebra del sector agrario”. Argumentó que este sector no está preparado para competir con los productos subsidiados y tecnológicamente más desarrollados del país del Norte.
La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) afirmó que el TLC “es un juego tramposo” y alertó que el próximo año empezarán a entrar cortes finos de carne estadounidense a Colombia, mientras que los productores colombianos tendrán que esperar seis o siete años para llegar al mercado estadounidense”.
Durante la presidencia de Álvaro Uribe se hizo un intento por ayudar con subsidios a los campesinos colombianos a través del programa llamado Agro Ingreso Seguro, pero la iniciativa terminó en un escándalo por corrupción.
El TLC entre Colombia y Estados Unidos comenzó a negociarse en 2004 y fue suscrito en 2006 por los ex presidentes Uribe y George W. Bush. El Congreso colombiano lo aprobó en forma inmediata, pero el Poder Legislativo en Estados Unidos –la bancada demócrata– lo demoró por entender que en el país suramericano se violaban los derechos humanos, se perseguía a los sindicalistas y había una gran proporción de trabajadores en negro. Las organizaciones sindicales sostienen que pocas de estas cosas han cambiado, aunque admiten que Santos tiene mejor imagen en Estados Unidos que la de su antecesor y, producto de eso, mejores posibilidades de negociación.
Los industriales colombianos, que se reunieron con Santos apenas se firmó el acuerdo, aseguran que “las exportaciones aumentarán en un 6%, mientras que la economía crecerá un 1%”.